Qué hago yo aquí
El otro día, la periodista María Cantó me preguntó para una pieza de El Cultural algunas preguntas sobre Substack. Me apetece copiar-pegaros las respuestas largas
El otro día, la periodista María Cantó me preguntó para una pieza de El Cultural algunas cuestiones sobre Substack y sobre cómo lo utilizan algunas autoras. Me apetece copiar-pegaros las respuestas largas, como una manera de recordarme a mí misma (¿?) qué hago aquí y para obligarme a decir algo (¿?). A veces, cada vez más, me cuesta trabajar y contar en qué estoy trabajando y entonces me empieza a carcomer la enfermedad posfordista que muchos padecemos: la de sentir que no estás haciendo una mierda por el hecho de no estar explicándola, así que publico estas preguntas también como una forma de hacer algo, o mostraros que estoy haciendo algo, o no sé.
Ahí van las preguntas y sus respuestas.
¿Por qué decidiste abrirte un Substack?
Decidí abrirme Substack como una forma de obligarme a escribir más a menudo. Lo cierto es que de un tiempo a esta parte me dedico a trabajos que tienen que ver con la escritura, pero no de textos largos (estos últimos son los que peor pagan). Así que me pareció una forma de poder escribir más, de una forma tal vez más libre. Pero no salió bien porque, ¡ah!, el tiempo. Sin embargo, sí que me pareció que podía ser una buena herramienta para usar como repositorio. Alguna gente, desde que me hice autónoma, me había preguntado dónde podía encontrar tal o cual trabajo mío, o si había algún sitio dónde podía leerme. Así que, en parte, lo concibo como una especie de web donde enlazar mi trabajo (piezas antiguas publicadas en otros medios, cuentos, crónicas, etc.). De todos modos, no pierdo mi vocación inicial, me gustaría escribir más. Aunque aquí surge otro dilema, ¡ah!, el dinero. En algunas ocasiones, he publicado algún texto solo para Substack y al momento me ha sobrevenido la misma pregunta: ¿por qué he hecho esto gratis? ¿podría haber recibido algo de dinero, por poco que fuera, de algún medio, de alguna revista? Aunque me diera para una cena, o dos. Como trabajadora autónoma que se dedica a
* esto *, supongo que tiene sentido que brote un primer análisis tan calculador. Así que todavía no tengo una respuesta cerrada de para qué sirve Substack o, al menos, para qué lo uso yo.Como autora, ¿qué te permite escribir ahí que no encuentras en otros sitios? (redes, columnas en prensa…) Y como lectora, ¿qué te gusta encontrar en la plataforma? Pongo de ejemplo un artículo titulado “¿La tristeza del alto el fuego?“ que publiqué tras el falso acuerdo de paz de Netanyahu mediado por Trump. Ese texto lo escribí desde el calentón después de una columna de opinión de El País que me había cabreado. En este caso, autopublicarme me permitió hacerlo a mi ritmo y con las correcciones o matices que yo quisiera. Me salió así. Aunque, tras ese artículo, alguna gente me dijo: ¡Deberías haberle contestado en El País y no en Substack! Me pareció una observación interesante. Y me pregunté si publicar aquí no era, en el fondo, una cobardía. Otro artículo, por ejemplo, titulado “Me hubiera gustado lavar ropa y pagar impuestos contigo”, lo publiqué desde otro calentón, pero esta vez de cursilería y aquí sí que me alegro mucho de no haberlo mandado a ningún sitio y que quedara como un texto más entre los miles de la aplicación. Así que no sé qué te diría: creo que escribir un poco así “desde el calentón” tiene cosas muy buenas y es lo que creo que ando buscando. Tener una herramienta que te permita, cuando lo deseas, escribir algo, sin consultar con nadie, sin pedir permiso (sin “vender un tema”, oh, ese fastidio…), sin pensártelo demasiado y con el atractivo añadido de poder editar tantas veces como tú quieras. Como una fanática de los blogs de principios de los dosmiles, esto es lo más parecido.
Como lectora de Substack reconozco que he llegado a acabar algo saturada. A veces digo en broma que Substack es la app de “hola, qué tal, aquí va mi texto más personal”. Me he dado cuenta que la gente escribe muchísimo y muy largo. Pero no deja de parecerme algo muy hermoso, no podemos leernos todo, pero me parece muy guay ver que existe tanta gente con la pulsión de escribir en sus ratos libres. Lo que más me apena son los textos uniformes, terroríficos, de la IA. A mí me encantaría un Substack más juguetón con el lenguaje, con gente escribiendo mal, con faltas, con párrafos locos, con construcciones marcianas, con palabras mal dichas. A veces me pone un poco triste el exceso de academicismo o la burocracia sentimental. Mucha gente hablando de afectos y vínculos. Ojalá un Substack más feíllo, más desordenado, empezando por mi propia escritura. Creo que, por eso, me sigue fascinando leer foros de internet y copies de instagram de gente que habitualmente no escribe; me gustaría decirle a toda esa gente que nunca pase sus textos por la IA para escribir “mejor”. Hace poco, un contacto mío de Instagram, cuya lectura de textos me resultaba muy inspiradora por indómita y autodidacta, utilizó la IA para despedirse de un familiar que había muerto. Me dio mucha pena imaginar el internet del futuro así, uno en el que ni siquiera los textos más personales lo sean de verdad, y pensé en todos sus textos previos, que tanto me gustaban, porque le leía palabras que nadie más usaba o de una manera que yo nunca me atrevería a colocar.¿Cómo es la relación con tus lectores en Substack? ¿Te has planteado crear una suscripción de pago para obtener una fuente de ingresos extra? La verdad es que no. Tampoco tengo muy claro qué opino sobre eso, pero ahora mismo es algo que no me apetece nada hacer. Se me hace muy raro pedir dinero a la gente solo por mis artículos, creo que prefiero pedírselo a las empresas. Tampoco me estimula la idea de un modo, o sistema de trabajo, en el que la gente pide a su reducida audiencia que le financie la propia vida. Por suerte tengo otros trabajos que me permiten vivir tranquila.
¿Cómo describirías el ambiente que se genera entre los usuarios de Substack? ¿Crees que es un espacio con una presencia más femenina? Por ahora, lo siento como un ambiente amable de recepción y lectura. No hay mucho odio, ni tampoco bots enseñándote tetas o penes; ni es, todavía, un gran poste publicitario. Ya es muchísimo. Aunque quizás es el que listón de internet está demasiado bajito.
La plataforma cada vez se parece más a una red social, ¿te preocupa que acabe impregnándose de la toxicidad de otras plataformas? No pienso en Substack como la plataforma del arcoiris o una alternativa seria al monopolio de las tecnológicas. Lamentablemente, creo que forma parte de lo mismo y diría que sus propietarios no planean una gestión alternativa, es lo mismo orientado a otro nicho. Y puede perfectamente convertirse en aquello contrario para lo que supuestamente nació. Hemos visto esta película miles de veces.


De hecho, ya está pasando. Hay una tendencia real de autores que ya están abandonando .. interesante artículo!